martes, 7 de enero de 2014

Volar del nido


La naturaleza nos ha enseñado que la vida son ciclos y que el crecer conlleva tomar decisiones con el objetivo de ser cada vez más autónomos. Muchas veces algunas de estas decisiones nos cuestan más trabajo que otras, pero se supone que todas son con el fin de ser más maduros, más adultos y también porque no más viejos, más sabios.

Pero al igual que los pajaritos que deciden abrir sus alas y lanzarse al vacío, con el sueño de poder levantar el vuelo. Cuando una persona decide dejar el hogar, hace exactamente lo mismo, decide hacer las maletas cargadas de cosas y de sueños, que la verdad son más sueños, metas, ideales lo que se guardan en ellas y entonces nos lanzamos al vacío con la esperanza también de levantar el vuelo y no estrellarnos en el pavimento.

El tema es que tomar esta decisión no es fácil y no todos los seres humanos lo hacen. No es como con los pajaritos que si o si se tienen que ir y probar suerte, muchos seres humanos encuentran en el nido tanta comodidad que moverse simplemente no tiene sentido, es más fácil quedarse donde todo ya esta!.

Por lo que volar el nido, necesita de un tipo de ser humano. Un ser humano con muchos huevos, diría yo, un ser humano en el que sus sueños sean tan fuertes y tan importantes, como para impulsarlos al vuelo y enfrentarse al exterior, solos.

Parecería que volar del nido es algo heroico y sí, tiene mucho de eso. Esta tan cargado de emociones que se entrelazan dando como resultado un sabor a dulce-amargo. Porque puedes sentir la libertad total, eres solo tu decidiendo que hacer con tu vida, es maravillosa esa sensación. Pero también te caes muchas veces, te estrellas contra espejismos y te raspas… duele.  Algunas veces te pierdes, desvías los sueños por los que volaste del nido, te confundes e incluso algunas veces piensas en volver.


Es difícil volar del nido, pero creo que para mí seria más difícil quedarme en el por miedo a caerme. Dios no me dio alas para volar como los pájaros, por lo que el suelo siempre ha estado más cerca que el cielo, caer es lo normal, pero tampoco es tan doloroso, esta tan cerquita que hasta se puede tocar. Pero cuando tus maletas las cargas de los sueños correctos, de los aprendizajes valiosos y sin miedo a caer, el resultado será volar y si en esas maletas continuas guardando lo correcto, vuelas tan alto que hasta el cielo puedes tocar.

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